Castex
Una historia del primer mundial. Eustaciano Chamorro, gloria de la selección paraguaya.
Se llamaba Eustaciano. Todos le decían Pepe. Es la leyenda de la familia. Y no es para menos, ya que tuvo una vida de película si se quiere.
Quien me cuenta su historia es su hijo Elen, con orgullo y esa simpleza de la gente que ha visto demasiado.
Pepe vivió en General Pico durante la segunda mitad de su vida. En la primera mitad fue una gloria del fútbol guaraní.
Sus primeros pasos futbolísticos los da en un club de inferiores en Puerto Pinasco (a 500 km de Asunción) en primera división. En 1930 fue convocado a formar parte de la Selección paraguaya y así participó en el primer mundial de fútbol de Uruguay. No le fue bien a su equipo, ya que quedó eliminado en primera ronda, pero volvió a su país con mejores oportunidades y así pasó a formar el plantel de Presidente Hayes que jugó dos temporadas en primera división del fútbol nacional.
En 1932 se vino la invasión del ejécito boliviano a puestos paraguayos y la pausa en el deporte ya que empezó la Guerra del Chaco. En ese momento fue convocado y pasó a formar parte de las filas de su país. Vivió momentos muy tristes: Bolivia era superior a Paraguay tanto en cantidad de hombres como en armamento y aviones. Pasaron hambre, pestes y frío. Sumado a esto, en algún momento de la disputa, lo dieron por muerto y lo dejaron en el campo de batalla, hasta que alguien se percató de que estaba herido.
Años más tarde vendría el exilio a Buenos Aires por sus ideas políticas (era un defensor empedernido de los derechos del trabajador), y finalmente, acompañando a su hijo Elen, se instaló definitivamente en General Pico. Dos de sus hijos -Elen y Nilo- tuvieron un paso recordado en Cultural Argentino en una época dorada del fútbol albiazul. Elen anteriormente había integrado la tercera divisón de Velez Sarsfield cuando don Victorio Spinetto estaba en «El Fortín». Nilo, por su parte, llegó a jugar en la primera división de Cerro Porteño de Paraguay.
Elen recuerda: «papá hasta casi sus ’80 pirulos era un chico más, lo buscaban los nietos y los amigos para armar partidos en el barrio y él era uno más dentro del equipo.»
Y como ya conté, entre tanto paso errante entre Asunción y Buenos Aires -fue y vino un par de vecespor no acostumbrarse a estar lejos de la patria- termina eligiendo Pico para instalarse definitivamente. O como decimos en la familia, termina eligiendo Pico para hechar raíz.

